Héctor Roberto Chavero Aramburo (Atahualpa Yupanqui) nació el 31 de enero de 1908 en la provincia de Buenos Aires, precisamente en el paraje conocido como Campo de la Cruz, y fue registrado en Pergamino, ciudad distante a 30 km de allí y 224 km al noroeste de Buenos Aires, capital de la República Argentina. Su padre era originario de la ciudad de Loreto, ubicada en la provincia de Santiago del Estero, y tenía sangre quechua. Su madre era vasca española.002yupanqui3
Los primeros años de su infancia los pasó en Agustín Roca, pueblo de su provincia natal, donde su padre trabajaba en el ferrocarril. Allí sus días transcurren entre los asombros y revelaciones que le brinda la vida rural y el maravilloso descubrimiento del mundo de la música, al que se acerca a través del canto de los paisanos y el sonido de sus guitarras: “(…) mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra (…) Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía ‘su’ estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba” (“El canto del viento”, I).
Y la guitarra será un amor constante a lo largo de toda su vida. Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases de guitarra con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.
“Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos” (“El canto del viento”, II).

Sus estudios no pudieron ser constantes ni completos, por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: ¡La Guitarra! “La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!” (“El canto del viento”, II).
Desde que empezó a dar a conocer sus poemas firmaba con el seudónimo de Atahualpa Yupanqui. La etimología de este nombre la dio él mismo: “Viene de lejanas tierras para contar algo” (Ata: viene; Ku: de lejos; Alpa: tierra; Yupanqui: narrarás, has de contar).
Se cuenta que sus manos fueron gravemente dañadas a culatazos por un grupo militar de extrema derecha. Las Coplas del payador perseguido, serían, al parecer, una respuesta a dicha agresión: “y aunque me quiten la vida/ o engrillen mi libertad/ y aunque chamusquen quizá/ mi guitarra en los fogones/ han de vivir mis canciones en l’alma de los demás”. Esta canción estuvo prohibida en algunos países, como, por ejemplo, en la España franquista. Atahualpa Yupanqui estuvo exiliado en París, Francia. Murió en ese mismo país, la noche el 23 de mayo de 1992 en una habitación de hotel de la ciudad de Nimes, después de haber pedido un vaso de leche como último gesto antes de ir a dormir.

Hoy sus cenizas descansan en los jardines de su casa museo en la localidad de Cerro Colorado, a la sombra de un roble junto a las de Santiago Ayala “El Chúcaro”, un gran bailarín de danzas folclóricas.

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Leandro “Gato” Barbieri (Rosario, Argentina; 28 de noviembre de 1932), representante destacado del jazz latino, participó en su juventud en la banda de otro destacado jazzista argentino, Lalo Schifrin. Ha abordado también en su carrera el jazz de vanguardia, sobre todo en la década de 1960, y el pop y la fusión a finales dela década de 1970. Ha sido influenciado por John Coltrane, Pharoah Sanders y Carlos Santana. Su música tiene frecuentemente un tono desgarrado, a base de notas largas y con un volumen elevado.

A los doce años aprende a tocar el clarinete tras sentirse impresionado por la escucha de “Now’s the Time” de Charlie Parker. Se traslada con su familia a Buenos Aires en 1947 y continua recibiendo lecciones de música, cambiándose al saxo alto; hacia 1953 se convierte en una celebridad musical gracias a sus actuaciones en la orquesta de Lalo Schifrin. A finales de la década, comenzó a dirigir sus propios grupos, tocando ya el saxo tenor. Se traslada a Roma en 1962 y conoce en París a Don Cherry, uniéndose a su grupo y empapándose del jazz de vanguardia. Tocó también con Mike Mantler’s Jazz Composers’ Orchestra a finales de la década de 1960. Ya en la década de 1970, experimenta un cambio musical y se decide por la reincorporación en su música de melodías, instrumentos, armonías, texturas y ritmos sudamericanos, con dos excelentes músicos, Domingo Cura y Adalberto Cevasco. Discos como el directo El Pampero on Flying Dutchman y sus obras para Impulse, con exploraciones de ritmos y texturas brasileñas, afrocubanas y argentinas, le proporcionaron un gran prestigio en el mundo del jazz. Fue, no obstante, un éxito comercial el que lo llevaría a sus cotas más altas de popularidad: su sensual banda sonora para la película de Bernardo Bertolucci El último tango en París, de 1972. Un contrato con A&M en los Estados Unidos le llevó a realizar discos de fusión entre jazz y el pop a finales de la década de 1970.
Se centró luego, a principios de la década de 1980, en un sonido suramericano más intenso e influenciado por el rock, aunque sus oscilaciones estilísticas son constantes en su carrera. Aquejado de serios problemas al corazón y afectado por la muerte de su mujer, Barbieri estuvo inactivo prácticamente a lo largo de toda la década de 1990, pero regresó en 1997, tocando intensamente en el Playboy Jazz Festival de Los Ángeles, grabando a partir de entonces varios discos.gatocatsax1

(Buenos Aires, 1942) Pianista y director de orquesta argentino nacionalizado israelí. Hijo de músicos (tanto Enrique Barenboim como Aída Schuster, sus padres, fueron destacados pianistas), debutó en Buenos Aires a los siete años con un éxito tal que fue invitado por el Mozarteum de Salzburgo a continuar sus estudios en esta ciudad, en cuyo famoso festival triunfó tres años después. Posteriormente estudió con Nadia Boulanger, Ígor Markevitch y en la Academia de Santa Cecilia de Roma.

bare1Daniel muy joven dando un concierto

En 1956 se presentó en Londres y Nueva York apoyado por Arthur Rubinstein, antes de integrarse como solista de la Filarmónica de Israel y actuar en Argentina, Australia, Rusia o Japón. Con veinte años, las grandes orquestas del mundo disputaban sus servicios, y en 1966 se incorporó como director de la English Chamber Orchestra. Desde entonces fue protagonista del panorama musical al frente de la New Philharmonia Orchestra, la Ópera de la Bastilla, el Festival Mozart, la Orquesta Filarmónica de Chicago o la Deutsche Staatsoper de Berlín, con un repertorio amplísimo que tanto “resucita” bajo nuevas concepciones obras de los clásicos como incluye las de contemporáneos como Lutoslawski, Berio, Boulez o Henze.

Casado en 1967 con la eximia chelista británica Jacqueline du Pré (que, afectada en la cumbre de su carrera por una esclerosis múltiple, murió en 1987), el estreno de Hillary & Jackie (1999), filme basado en sus tortuosas relaciones íntimas, fue fuente de escandalosas resonancias de las que el director persistió en mantenerse al margen, consagrado a los múltiples compromisos musicales que lo acercaban ya a sus cincuenta años en la música.

Considerado uno de los mejores directores de Wagner del mundo, durante el verano de 2001 desató una encendida polémica al ejecutar una pieza de Tristán e Isolda en el marco del Festival de Israel, desafiando el boicot oficial a las obras del compositor alemán. El hecho llegó al parlamento, cuya comisión de Cultura recomendó declarar al músico persona non grata “hasta que no se disculpe públicamente por haber ejecutado allí una obra del compositor favorito de Adolf Hitler”.

bare21La faceta como director de Barenboim

Pero Barenboim, judío como el que más, pero tan horrorizado por Hitler como por la situación actual de Oriente Próximo, está convencido de que la música es un instrumento ideal para tender puentes. Y no habían pasado dos meses del escándalo en su país de adopción cuando reunió en Chicago a 73 jóvenes músicos israelíes, palestinos, jordanos y libaneses en su proyecto Taller West-Eastern Divan (Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002), cuyo objetivo era el de acercar a árabes, judíos y palestinos a través de la música. En los últimos tiempos ha residido en Berlín, donde dirige la orquesta Staatskapelle.

ALGO PARA ESCUCHAR:
Sonatas completas para piano de L. V. Beethoven por Daniel Barenboim. BOX SET 10 CD’s ACA

BIOGRAFÍA DE JACO PASTORIUS

septiembre 9, 2008

John Francis Pastorius, era hijo de un renombrado baterista de Jazz, y desde su infancia los sonidos negros estaban a su alrededor. A los 7 años,  Jaco Pastorius, se trasladó junto a su familia a Fort  Lauderdale  (Florida). En esa localidad, tuvo la oportunidad de enriquecerse con una amplia gama de estilos musicales, incluyendo sonidos caribeños, percusión cubana y Rhythm & Blues. Jaco era originalmente un baterista, pero empezó con el bajo eléctrico al quebrarse la muñeca a la edad de 13 años. Una de sus primeras bandas como bajista fue  “Las Olas  Brass”, a la cual se unió cuando tenia 15 años. Después de esa, siguieron otras bandas locales de Florida, siendo algunas de ellas  “Soul Incorporated”,   “Woodchuck”  y los “C.C. Riders Band”.



Jaco Pastorius, dejó esta ultima banda y inmediatamente se enroló con Peter Graves, el trombonista y líder de los “Bachelors III”. que ya había oído hablar de él. Jaco, estuvo con Graves cinco años y compartía el tiempo actuando y estudiando la perfección del instrumento en la Universidad de Miami. Jaco Pastorius, fue descubierto por el publico en general cuando se unió en 1975 en una grabación en el Teatro Guzmán de Miami al grupo de Joe Zawinul y Wayne Shorter: “Weather Report”. Ese mismo año, Jaco Pastorius, apareció como invitado en un álbum del guitarrista, Pat Matheny, y ya desde entonces, Jaco se convirtió en una figura carismática sobre el escenario y la critica hablaba de el como un músico extraordinario.

En 1976, el bajista de Weather Report, Alphonso Johnson, dejó la formación y Zawinul lo llamó para sustituirlo. Era 1 de Abril cuando Jaco se incorporó oficialmente a Weather Report, y con posterioridad, usó su influencia en la banda para incorporar a Peter Erskine en la banda, con quien grabó el disco: “Heavy Weather”. En 1982, Jaco abandonó Weather Report y dejó atrás una contribución especial al repertorio y sonido de la banda. Pastorius, formó su propio grupo:  “Word of Mouth”, con el que estuvo dos años grabando para Warner Bross, el álbum titulado como el nombre de su grupo. Si el éxito musical estuvo ya consolidado para siempre, también las drogas se cruzaron en su vida. Varios arrestos policiales, conducta errática y desornada, actitud desafiante y casi violenta con el resto de los músicos de su grupo, fueron una constante en su vida en estos primeros años de la década de los ochenta.

El verano de 1986 fue una completa pesadilla que culminó, gracias a los esfuerzos de sus hermanos, con Jaco Pastorius, internado en la Clínica Psiquiátrica del Hospital Bellevue, en Nueva York. Permaneció allí seis semanas, pero cuando salió, paso poco tiempo para que su estado físico y psicológico empeorase. El alcohol y las drogas solo consiguieron que los médicos le diagnosticaran un estado mental maniaco-depresivo, y sus acciones eran totalmente inesperadas. El fin vino bruscamente en la madrugada del 12 de septiembre de 1987. Después de haber sido expulsado de un concierto de Santana por tratar de subirse al escenario, Jaco apareció en el Midnight Bottle Club, un club de mala muerte en Wilton Manor, un peligroso suburbio de Fort Lauderdale. Cuando a Jaco le fue prohibida la entrada, intentó entrar a la fuerza y Luc Hava, por entonces gerente del club, experto en Artes Marciales, se lo impidió con violencia y le fracturó el cráneo.

Jaco Pastorius, llegó en estado de coma al Centro Medico General Broward, donde al cabo de unos días, el 21 de septiembre de 1987, su estado se agravó y falleció. Tenía sólo 35 años, y con su desaparición se fue uno de los grandes músicos del jazz contemporáneo y desde luego un instrumentista extraordinario, creativo, innovador y con un dominio del bajo eléctrico como hasta ahora, nadie ha sido capaz de igualarle.

Alberto Evaristo Ginastera (Buenos Aires, 11 de abril de 1916 – Ginebra, 25 de junio de 1983). Compositor argentino de música académica. Es considerado uno de los compositores latinoamericanos más importantes del siglo XX.

Nació en Buenos Aires y estudió en el Conservatorio Williams de esa ciudad, hasta alcanzar su graduación en 1938. Después de visitar los Estados Unidos entre 1945 y 1947, donde estudió con Aaron Copland en Tanglewood, regresó a su ciudad natal y fundó junto a otros compositores la Liga de compositores de la Argentina. Además fundó la Facultad de música de la Universidad Católica Argentina y fue su primer decano. Luego creó la Escuela de Altos Estudios Musicales del Instituto Di Tella, la que dirigió hasta su emigración. Asimismo creó en 1949 el Conservatorio de Música de La Plata y en 1951 estableció la creación de la Filial Nº1 del mismo, posteriormente llamado Conservatorio Julián Aguirre, en la localidad de Banfield. Viajó a EE. UU. en 1968 y se mudó a Europa en 1970. Murió en Ginebra.

Entre sus obras se encuentran óperas (Don Rodrigo – 1964, Bomarzo – 1967 objeto de censura por parte del gobierno del General Onganía, y Beatrix Cenci – 1971), conciertos (dos para piano, dos para chelo, uno para violín y uno para arpa), otras piezas orquestales, música para ballets (entre otras, Panambí – 1940), música de cámara y un número relativamente grande de piezas para piano. Ginastera agrupó su música en tres períodos —nacionalismo objetivo, nacionalismo subjetivo y neo-expresionismo— división que ha sido cuestionada y relativizada por algunos especialistas.

Compartió con el escritor Manuel Mujica Láinez el Premio Pulitzer que se confirió a la ópera Bomarzo. Su alumno más popular quizás corresponda a su período juvenil: fue el bandoneonista y compositor de tango contemporáneo, Astor Piazzolla.

Ginastera fue conocido fuera del mundo académico, cuando el grupo de rock Emerson, Lake and Palmer adaptó el cuarto movimiento de su primer concierto para piano y lo grabó en su popular álbum Brain Salad Surgery, con el nombre de Toccata. La grabación no sólo tuvo la aprobación de Ginastera, sino su apoyo. En 1973, cuando fue grabado el álbum, la banda se encontró con el compositor en su casa en Suiza y le mostraron los arreglos. Se dice que Ginastera comentó “¡Diablos! ¡Nunca nadie había sido capaz de capturar mi música de esa forma! ¡Es la forma como yo mismo me la imagino!”.

Franz Liszt (Raiding, Hungría, Imperio Austríaco, 22 de octubre de 1811 – Bayreuth, Baviera, 31 de julio de 1886), pianista y compositor húngaro romántico.

Liszt es el creador del poema sinfónico, forma típica del romanticismo, y de la moderna técnica de interpretación pianística. Es autor de una importante obra para piano (rapsodias húngaras, estudios, preludios, etc.), de tres conciertos para piano y orquesta y también de una extensa obra orquestal. Sus obras de piano están consideradas entre las obras cumbre de este instrumento.

Liszt comenzó su formación pianística a manos de su padre Ádám, a la edad de seis años. Ádám se dio rápidamente cuenta del talento de su hijo y consiguió fondos de la nobleza para la educación del joven prodigio en Viena a manos de Karl Czerny, discípulo de Beethoven y estudió composición con Antonio Salieri. Ádám había intentado previamente que Hummel fuese profesor de Ferenc pero los honorarios de éste eran demasiado para la familia Liszt. Czerny aceptó dar a Liszt clases gratuitas de forma diaria.

En 1823 se traslada a París y al acudir al conservatorio de la ciudad es rechazado por el director del centro, Luigi Cherubini, por la norma que él mismo había instaurado y que sólo permitía estudiar en el conservatorio de París a ciudadanos franceses (siendo él italiano). Esto provocó que Liszt y muchos otros no pudiesen entrar en el conservatorio, y con él tiempo influyó en el debilitamiento de París como núcleo musical romántico, trasladándose éste hacia Alemania.

En París asistió a un recital del virtuoso del violín Nicolo Paganini, en 1831, impresionado por su técnica y presentación surgió en él la idea de revolucionar la técnica pianística. Liszt pasó años estudiando las posibilidades del piano del mismo modo que Beethoven lo había hecho en su juventud pero con un piano mucho más moderno y que evolucionaba año tras año sobre todo gracias a la investigación que la manufactura Érard dedicaba al instrumento con colaboración de pianistas y músicos de relieve como el propio Ferenc.

Liszt mantuvo una relación estable con la condesa Marie d’Agoult entre 1834 y 1844, con la que tuvo dos hijas y un hijo. Su hija Cosima llegaría a ser más tarde la esposa de Hans von Bülow primero y de Richard Wagner más tarde. En 1847 empezaría su segunda relación amorosa importante con la princesa Caroline von Wittgestein.

Entre 1840 y 1847 Liszt decide hacer giras de conciertos. En 1840 además inventa el recital de piano tal y como lo conocemos hoy en día. También empieza vagamente a desarrollar su faceta como director de orquesta. Sus viajes le llevan a conocer prácticamente toda Europa llegando a ciudades tan distantes como Sevilla y Moscú.

En 1847 Liszt aceptó el puesto de director musical del Duque de Weimar, aunque anteriormente ya había sido nombrado maestro de capilla para eventos extraoficiales y abandonó su carrera como virtuoso del piano. En los años en Weimar se centra en desarrollar su faceta compositiva y de esta época destacan entre otras su Sonata en Si menor para piano, sus poemas sinfónicos, su Missa Solemnis, la Fantasía y Fuga sobre el nombre de Bach y la revisión y edición final de numerosas obras como los Estudios de ejecución Trascendente o sus dos conciertos para piano y orquesta.

En 1859 Liszt recibió en Roma las órdenes menores, pero nunca llegó al sacerdocio por la dedicación que este cargo le hubiese exigido.

En los años 60 y 70 Liszt pasa la mayor parte de su tiempo componiendo obras corales y realizando cursos de impartición gratuita a un grupo muy selecto de músicos entre los que podemos destacar a Rosenthal, d’Albert o Sauer. A pesar del extendido tópico, Albéniz nunca fue alumno de Liszt. Ni tan sólo llegaron a conocerse. Liszt pasó los últimos años de su vida nuevamente en Weimar (entre 1869 y 1886). Retoma una intensa vida de viajes haciendo sus últimos conciertos y la composición de sus últimas obras que ya en esta época se encontraban en un estilo atonal muy alejado de sus primeras composiciones clásicas. Destacan como obras representativas de este período Nuages gris o la Bagatela sin tonalidad.

Liszt murió a los 75 años de edad en Bayreuth, durante el festival anual que Wagner (que había muerto en 1883) había creado.


Franz Liszt era el único hijo de Adam Liszt y Maria Anna Liszt (nacida Leger). Su lugar de nacimiento, el pueblo de Raiding, pertenecía en su momento al Reino de Hungría. El idioma local de Raiding, que ahora se encuentra en el Estado austriaco de Burgenland, era el alemán. Por tanto, tanto en su familia como en la escuela a la que iba Liszt sólo se hablaba alemán. Sólo una minoría hablaba húngaro y en asuntos oficiales se utilizaba el latín. Más tarde, Liszt aprendería algo de húngaro en la década de 1870, cuando la población fue obligada a aprenderlo, pero su nivel era muy pobre. Sin embargo, hablaba con fluidez alemán, francés e italiano y algo de inglés.

El padre de Liszt, como amante de la música y miembro de la Sociedad de los Dilettanti, tocaba el piano, el violín y la guitarra; era amigo de Joseph Haydn y de Johann Nepomuk Hummel e incluso actuaba de vez en cuando con ellos en la capilla real. Adam conocía la capacidad musical de su hijo y a los seis años le dio su primera clase de piano. Muy pronto, Liszt empezó a hacer improvisaciones y se hablaba ya de su talento y en 1819 dio su primera actuación como pianista.

Su padre consiguió que Franz fuera presentado ante la Corte de la Casa de Esterházy como niño prodigio. En el Städtischen Preßburger Zeitung del 28 de noviembre de 1820 se decía:

“Verflossenen Sonntag, am 26. dieses Monats, in der Mittagsstunde hatte der neunjährige Franz Liszt die Möglichkeit, sich vor einer zahlreichen Versammlung des hiesigen hohen Adels und mehrerer selbsternannter Künstler, in der Wohnung des hochgeborenen Grafen Michael Esterházy auf dem Klavier vorzustellen. Die außerordentliche Fertigkeit dieses jungen Künstlers, sowie auch dessen schneller Überblick im Lesen der schwersten Stücke, indem er alles, was man ihm vorlegte, vom Blatt spielte, erregte allgemeine Bewunderung.”

Traducción aproximada:
“El pasado domingo, el 26 de este mes, al mediodía, tuvo Franz Liszt, de nueve años de edad, la posibilidad de presentarse como pianista ante una numerosa reunión de la alta aristocracia local y de muchos autoproclamados artistas en la casa del ilustre Conde Michael Esterházy. La extraordinaria destreza de este joven artista, así como su rapidez y facilidad para leer las piezas más complicadas de un vistazo mientras se las iban colocando causó una verdadera admiración.”

Astor Piazzolla nació en 1921 en Mar del Plata y en 1924 pasó a vivir con sus padres en Nueva York, donde en 1929 sobrevino su encuentro con el bandoneón. En 1932 compuso su primer tango, “La catinga”, nunca difundido, e intervino como actor infantil en “El día que me quieras”, film cuya estrella era Carlos Gardel. En 1938 llegó a Buenos Aires, donde, luego de pasar brevemente por varias orquestas, fue incorporado a la de Aníbal Troilo, que se había constituido en 1937 y jugó un papel trascendental en el apogeo del tango en los dos decenios siguientes. Además de bandoneón de fila, Astor fue allí arreglador y ocasional pianista.

El ímpetu renovador de Astor comenzó a desplegarse en 1944, cuando abandonó a Troilo para dirigir la orquesta que debía acompañar al cantante Francisco Fiorentino. Tras aquella experiencia inaugural, Astor lanzó su propia orquesta en 1946, todavía ajustada a los cánones tradicionales del género. Como tal se instaló desde su inicio entre las agrupaciones más avanzadas. Hasta 1948 grabó un total de 30 temas, entre ellos versiones antológicas de tangos como “Taconeando”, “Inspiración”, “Tierra querida”, “La rayuela” o “El recodo”. En los primeros años de la década de los cincuenta, Piazzolla dudó entre el bandoneón y el piano, y pensó volcarse a la música clásica, en la que ya venía incursionando como compositor. Con esas ideas se trasladó en 1954 a Francia, becado por el Conservatorio de París, pero la musicóloga Nadia Boulanger lo persuadió de desarrollar su arte a partir de lo que le era más propio: el tango y el bandoneón. Allí graba en 1955, con las cuerdas de la Orquesta de la Opera de París, Martial Solal al piano y él mismo en bandoneón, 16 temas, todos suyos salvo dos. Aquello fue un nuevo torrente de asombrosa creatividad, con tangos como “Nonino” (antecedente del célebre “Adiós Nonino”, emocionada despedida a la muerte de su padre), “Marrón y azul”, “Chau, París”, “Bandó”, “Picasso” y otros.

La otra gran empresa de Piazzolla en esa época fue la creación del Octeto Buenos Aires, en el que reunió a ejecutantes de gran nivel. Hay quienes juzgan a ese Octeto como el cenit artístico de toda su carrera. En 1958 Piazzolla se estableció en Nueva York, donde vivió circunstancias muy difíciles. De aquella infeliz etapa quedó su experimento de jazz-tango, que él mismo juzgó con dureza -excesiva tal vez- por la concesión comercial que supuso. Pero al retornar a Buenos Aires en 1960 creó otro de los conjuntos fundamentales de su trayectoria: el Quinteto Nuevo Tango (bandoneón, piano, violín, guitarra eléctrica y contrabajo), que causó furor en ciertas franjas de público, entre ellas el universitario. En 1963 retornó a un fugaz Nuevo Octeto, que no alcanzó el óptimo nivel del anterior pero le permitió incorporar nuevos timbres (flauta, percusión, voz).

Entre las diversas realizaciones de esos años intensos, sobresalen dos acontecimientos de 1965. Uno es el concierto que con el Quinteto ofrece en el Philarmonic Hall of New York, dando a conocer la Serie del Diablo y la completada Serie del Ángel. A su vez, graba en Buenos Aires una serie de excepcionales composiciones suyas sobre poemas y textos de Jorge Luis Borges (con su mitología de cuchilleros de arrabal). Ese mismo año dio a conocer “Verano porteño”, primero de los valiosísimos tangos que conformarán las Cuatro Estaciones.

Borges y Piazzolla

Borges y Piazzolla

Comienza luego su producción con el poeta Horacio Ferrer, con quien creó la operita “María de Buenos Aires” (que comprende el admirable “Fuga y misterio”) y una sucesión de tangos. En 1969 lanzaron “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”, que de pronto le proporcionaron a Piazzolla éxitos masivos, a los que no estaba habituado. En 1972, en otro gran momento de Piazzolla y tras haber registrado el año anterior el magnífico LP “Concierto para quinteto”, formó Conjunto 9, con el que grabó “Música contemporánea de la ciudad de Buenos Aires”. Tras abandonar nuevamente la Argentina, Astor inició su fructífera etapa italiana, donde entre otras obras dio a conocer “Balada para mi muerte”, con la cantante Milva, “Libertango” y la conmovedora “Suite troileana”, que escribió en 1975 bajo el impacto que le causó la noticia de la muerte de Troilo.

En 1979, de nuevo con su quinteto, Astor unió su talento al de artistas de diversos orígenes, como George Moustaki, Gerry Mulligan y Gary Burton. Entre otras variadas actuaciones, en 1987 hizo una apoteósica actuación en el Central Park de Nueva York. La última formación de Piazzolla fue un sexteto, que sumaba un segundo bandoneón al quinteto y reemplazaba el violín por el violoncello. Además de obras de concierto y música para cerca de 40 películas, Astor concibió numerosísimas piezas breves (tangos o no) entre ellas la serie “La Camorra” de enorme popularidad.