SINFONÍA NO. 5 EN DO MENOR, OP. 67 DE LUDWING VAN BEETHOVEN


01 Allegro con Brio
02 Andante con Moto
03 Allegro
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Beethoven había cumplido los 30 años de edad cuando presentó su Primera Sinfonía (Op. 21), fascinando a sus contemporáneos por su frescura y originalidad. En 1803 da a conocer la Segunda Sinfonía en Re mayor (Op. 36), cuya alegría contrasta con la tristeza personal que vivía el autor. Dos años más tarde Beethoven rompe todos los moldes clásicos con su Tercera Sinfonía ‘Eroica’ en Mi bemol mayor (Op. 55). Esta sinfonía contiene una de las anécdotas más interesantes de la vida de Beethoven, admirador de Napoleón a quien consideraba un libertador de los privilegios de las coronas europeas, por lo que fue bautizada originalmente “Bonaparte”. Sin embargo, al enterarse de la coronación de Napoleón como Emperador de Francia, Beethoven tachó el encabezado y lo cambió por su nombre definitivo, la ‘Eroica’.
La Tercera Sinfonía dura tres veces más que cualquier otra de la época, agranda la orquesta y supone la llegada del Romanticismo. La sinfonía se compone de un primer movimiento (Allegro con brío) de una duración aproximada de veinte minutos, finalizando con una excepcional coda; hasta la fecha no se había compuesto un movimiento tan extenso como este. Del segundo movimiento, conocido como “Marcha fúnebre” (Adagio assai), se ha dicho que al enterarse de la muerte de Napoleón, Beethoven habría comentado: “Yo ya escribí música para este triste hecho”. El tercer movimiento es un Scherzo (Allegro vivace), conocido como escena de caza, donde destaca el novedoso empleo de un trío de trompas. El “Finale” (Allegro molto”) evoca una escena de danza. Todo lo anterior difiere de su Cuarta Sinfonía en Si bemol mayor (Op. 60), que en 1806 recupera el brío de sus dos primeras composiciones sinfónicas. Esta sinfonía ha sido, según algunos críticos, injustamente relegada al lado de sus excepcionales antecesora y sucesora. Se suele decir que la Cuarta es una doncella griega situada entre dos gigantes nórdicos.
En 1808, Beethoven compone la colosal Quinta Sinfonía (Op. 67). Esta sinfonía en Do menor destaca principalmente por la construcción de sus movimientos, basados todos ellos en un motivo de cuatro notas, las cuales nacen con el primer compás, conocido popularmente como “La llamada del destino”. Por esta época, su febril creación hace que en el mismo concierto del estreno de la Quinta, aparezca la Sexta Sinfonía en Fa mayor, conocida como “Pastoral” (Op. 68), porque sus movimientos evocan escenas campestres.
Cuando a fines de julio de 1813 llega a Viena la noticia de la batalla de Vitoria, Johann Nepomuk Mälzel encarga a Beethoven la composición de una sinfonía con motivo de este hecho. Se trata de la op. 91 “Wellingstons Sieg” o “Die Schlacht bei Vitoria” o “Siegessymhonie”. La Séptima Sinfonía en La mayor (Op. 92) aparece ese mismo año; Richard Wagner la calificaría más tarde como “apoteosis de la danza” por su ritmo y lírica. Al año siguiente, en 1814, Beethoven concluye su Octava Sinfonía en Fa mayor (Op. 93), una especie de nostálgica mirada atrás, hacia el Clasicismo, cuya brevedad no eclipsa su grandeza y su refinada elaboración.
Por último, en 1824 Beethoven llega a su cima con la Novena Sinfonía “Coral” (Op. 125). Esta obra ha sido declarada “Patrimonio Cultural de la Humanidad” por la UNESCO. En 1972 su último movimiento (la ‘Oda a la Alegría’ de Schiller) fue adoptado como himno por el Consejo de Europa y, finalmente, en 1985 los jefes de Estado y de Gobierno de la UE lo declararon himno oficial de la Unión Europea.
LA VERSION
Orquesta Filarmónica Suddeutsche
Dirigida por Hans Swarowski